Galicia es tierra celta y mágica. En toda su geografía palpita el misterio desde tiempos ancestrales de que la poblaron seres fantásticos surgidos de lo desconocido. Así en las veredas donde silba el viento, en las corredoiras que azota la lluvia, en fragas umbrosas, en las encrucijadas de caminos podemos encontrarnos con estos seres y sentir el escalofrío al notar su presencia.Entre los seres fantásticos más representativos están las "meigas", mujeres veleidosas a las que se le atribuyen un pacto con el demonio que les dota de poderes excepcionales. Hay meigas buenas y malas.

La palabra meiga viene del latín magicus y se emplea en Galicia y en las provincias de León y Asturias (aunque sobre todo en Galicia), con el significado de "persona de poderes extraordinarios o mágicos y que puede pactar con el diablo" (en muchos aspectos son el equivalente a las brujas).La figura de la meiga está muy arraigada en la tradición popular, y se diferencia de la bruja en que esta última actúa siempre con maldad, pudiendo tratar y hasta pactar con los demonios, y sin embargo, la meigas también son conocidas como curanderas y videntes, y las gentes acuden a ellas con salmos. Generalmente vuelan a caballo de una estaca de las que se usan en los laterales de las carretas o carros (llamadas estadojo).

Tipos:

Se dice que hay un gran número de ellas, cada una con diferentes poderes:

BALURA: de figura extremadamente encorvada, camina apoyándose en un corto bastón nudoso. Viste ropas raídas y un sombrero a modo de capirote. Su nariz es ganchuda, de rostro verrugoso, sus ojos lagrimean constantemente y su mirada es aterradora. Si uno se cruza con Balura no sólo debe no hablarle sino tan siquiera mirarla.

MARIMANTA: es la meiga del saco, roba niños y los hace desaparecer. Si una anciana fea, encorvada, que lleva un saco a su espalda chepada os pide humildemente limosna a la puerta de vuestra casa, dársela y vigilad a los niños hasta que se aleje.

FEITICEIRA: vive cerca de los ríos y riachuelos, aunque anciana su aspecto no repele, posee una voz muy bella que con sus cantos hipnotiza a los mozos del pueblo que van metiéndose en el río, donde al fin se ahogarán. Para evitar la magia de Feiticeira hay que meter una piedra en la boca hasta dejar de escuchar sus dulces melodías.

LURPIA: si al anochecer te encuentras con una vieja sarmentosa, sólo piel, huesos y harapos que te demanda insistentemente una limosna procura ser generoso, no vaya a ser una Lurpia. Si no queda satisfecha, se vengará soplando su aliento maligno sobre un hijo tuyo que le provocará daños cerebrales irreversibles.

MULLER LOBA: esta tiene que haber nacido en Nochebuena o Viernes Santo, o bien ser la séptima o novena de una familia que todos los hijos son mujeres. En las noches de luna llena su cuerpo se cubre de un vello largo y duro, abandona su casa y deambula por caminos y carballeiras atacando a toda persona que encuentre para saciarse de sangre. Por eso en noches de luna llena... "mellor quedar na casa".

VEDOIRA: es esbelta y agradable en el trato. Posee facultades adivinatorias, ya que al ser bautizada recibió los óleos destinados a los moribundos y no a los que entran, por la gracia del sacramento, en el Reino del Señor. Te informará si tus familiares fallecidos están gozando eternamente en el cielo o si aún penan en el Purgatorio, por lo que no estaría de más ofrecer unas misas por ellos.

ALEN: es una criatura inmaterial, puro espíritu, niebla con forma humana, sudario caminante, condenada a vagar por siempre en compañías de la Santa Compaña por no cumplir el rito de " a San Andrés de Teixido, va de muerto quien no fue de vivo". Si os toca o simplemente os roza con su inmaterial cuerpo, os vereis irremediablemente a acompañar en su interminable vagar.

CARTUXEIRA: es una meiga echadora de cartas que siempre acierta en sus vaticinios. Pero en eso está su peligro, pues con vaticinios iniciales esperanzadores va embaucando poco a poco al pobre incauto, cuya ambición de conocer su futuro hará que vuelva a la meiga una y otra vez. Así, el vaticinado venderá tierras, ganado y pagará con todos sus ahorros a la Cartuxeira y eso será su ruina.

BRUTA: es una meiga siniestra. Posee una cabeza desproporcionadamente grande respecto de su cuerpo enjuto y raquítico. Solicita limosna y acepta cualquier donativo por poco que sea, agradeciéndolo con un beso. Pero este beso es maléfico que enloquece al que lo recibe. Para evitar la maldición del beso maléfico, tendrá que bañarse en el mar todos los días del año, cualquiera que sea el tiempo y el estado de las aguas.

MOUCHA: meiga de mal agüero, con cara de búho y cuerpo de mujer. Cuando se posa en un árbol cercano a una casa donde hay un enfermo lo que está haciendo es anunciar la muerte de esa persona.

AQUELARRE: amante de Satán con el que cohabita los sábados de luna llena. Viaja en una escoba y es una de las meigas más maléficas. Hace el mal de ojo a quien la desprecia, por lo que se aconseja a quien la vea volando en su escoba que agache la cabeza y la ignore.

AGOREIRA: esta meiga envejece prematuramente, pero vive muchísimos años. Sus facultades adivinatorias son espectaculares, pero con la pecularidad, que sólo adivina lo malo que le va a suceder a las personas. Un consejo: que nunca te lea el futuro una Agoreira.

LAVANDEIRA: suele ir por las noches a lavar la ropa en una aldea cualquiera. Tiene el aspecto de anciana agradable que invita al caminante a que colabore con el escurrido de las prendas y ha de tener cuidado en hacerlo en sentido contrario a la Lavandeira, ya que de coincidir estará expuesto a serias desgracias.

BASILISCO: este maléfici ser habita en las fragas más espesas. Tiene aspecto de lagarto de enormes dimensiones, aunque lleva ropa femenina y su rostro se asemeja al de una anciana, para disimular su verdadera condición. Dicen que procede de un huevo sin yema, que puso un gallo viejo, no una gallina. Embauca a las personas con su dulce voz y le causa la muerte con ritos satánicos.

MARIA SOLIÑA: famosa meiga del siglo XVII, juzgada y condenada por la Inquisición, por tener supuestos malos tratos carnales con el demonio. Se libró de milagro de la hoguera, aunque fue torturada cruelmente y condenada a vestir "sambenito", atuendo infamante en aquel tiempo.

AUREANA: meiga de aspecto joven, cuyo encuentro casual con ella, sobre todo en las riberas de ríos o fuentes, es símbolo de buena suerte y de buenos augurios. Dicen que 3es frecuente verla en las Burgas orensanas y quizás de esa antigua y bella ciudad venga su nombre, ya que antaño Orense fue Aurea, ya que en sus ríos, especialmente el Sil, podía encontrarse pepitas de oro.

SABIA: es una de las pocas meigas buenas y bondadosas. Si te encuentras con ella te curará de cualquier enfermedad que padezcas. Para ello, Sabia pasará una de sus piernas nueve veces por encima de tu cuerpo.

MOURA: bellísima criatura, inofensiva y encantadora. Aparece inesperadamente en corredoiras, grandes penedos y en lugares apartados de las aldeas. El encuentro con una Moura puede ser beneficioso, pues cerca hay un tesoro oculto. Debemos seguir su atención, o mejor aún , enamorarla, para que nos indique el lugar exacto donde guarda el tesoro. si conoces a alguien que de repente ha hecho fortuna y no quiere confesar cómo, sospecha que se encontró con una Moura.


Métodos para protegerse de las meigas

Para defenderse de ellas y de sus hechizos existen amuletos que pueden colocarse en las casas o colgarse del cuello del afectado. Estos son algunos de ellos:

Clavar tras las puertas de entrada de las casas herraduras de caballo, murciélagos, espolones de gallo o colas de lobo. LLevar un diente de ajo, una castaña pilonga o un collar de ramas de muérdago, ajo o conchas. Tener en casa tierra bendita de los cementerios, sal, tijeras abiertas a los pies de la cama, orina de caballo, cuerdas de ahorcados. Buscar garras de fiera, patas de ave de presa, piedras agujereadas. Poseer en forma de varitas, colgantes o pectorales, trozos de azabache, ámbar y distintas piedras capaces de rechazar los venenos y encantamientos. Es muy popular la frase, "Eu non creo nas meigas, pero habelas hainas" (Yo no creo en las brujas, pero haber, las hay), que resume a la perfección el equilibrio del carácter gallego entre lo práctico, la incredulidad y el misticismo.El meigallo es el hechizo con el que se puede librarse de ellas. Se pronuncia esta sentencia, o Desconxuro: "¡San Silvestre, Meigas fora!

Hay una bebida también tradicional que es la famosa Queimada que se dice que es para invocar a estos seres de cuento...

En la actualidad esta mitología no está tan arraigada como en el pasado, pero si es muy recurrida como adorno o para potenciar el turismo, por lo que podremos encontrar numerosos adornos y otros objetos referentes a las meigas, bruxas, hadas, gnomos o otros seres mitológicos. Hay incluso tiendas dedicadas única y exclusivamente a estos seres. La más conocida y mas importante es la que hay situada justo al lado de la catedral de Lugo, consistente en cuatro pisos de todo tipo de meigas, meigallos, bruxas y demás artículos.

Os dejo aquí un conxuro da queimada muy currado y además en galego y castellano para que lo entiendan todos... con esto supuestamente se llamaba a estas meigas...

Aunque son seres mitológicos como dicen por ahí... habelas hailas!! ya que si muchas mujeres son capaces de levantar "cosas" sin tocarlas.... algo de meigas tendrán no?? jajaja



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El Castro de Baroña se encuentra en la parroquia coruñesa de Baroña. Es uno de los pocos de Galicia que se encuentra al nivel del mar y tan cerca de el. Para llegar hasta el Castro, debemos tomar el mismo camino que lleva a la Playa de Arealonga y una vez aquí, un desvío nos acerca al Castro. Está situado en una península rocosa a la que se llega por un pequeño camino de arena en el que ya nos encontramos con las primeras fortificaciones. En el Castro se pueden apreciar las fortificaciones que lo rodean en su parte más débil y accesible; así antes de llegar a la muralla principal, nos encontramos en el camino con las dos primeras murallas paralelas que servirían de primera defensa ante los posibles ataques enemigos.
Seguidamente lo que nos encontramos es un triple encintado de muros paralelos y escalonados de un metro de espesor y que finalizan en una puerta de entrada, la cual se encuentra flanqueada por una torre. En la zona sur del Castro y de más difícil acceso, el muro ya no es triple, sino que es un muro sencillo, tal vez porque su ubicación sobre una zona de rocas que ya dificultaba el acceso al interior del Castro suficientemente. Tras la puerta de entrada, en la que se aprecian perfectamente los peldaños de la escalera, llegamos a un poblado dividido en dos: la parte inferior (la zona sur) y parte superior (la zona norte). En la zona sur situada a un nivel inferior que la norte, nos encontramos con las primeras construcciones y flanqueando la puerta aparecen los restos de la torre que serviría de defensa y haría también de garita. En la zona norte separada de la anterior por una muralla más y a la que se llega por otra puerta con escaleras (igualmente muy bien conservada) y en la que se encuentran más construcciones, en las que se puede apreciar un mayor tamaño que las de la zona sur o nivel inferior. Las construcciones que nos encontramos en el Castro de Baroña son casi todas de planta circular, con banco corrido en todo el perímetro de las casas y no se aprecian puertas de entrada o ventanas. Esto es muy habitual en los castros que han sido poco o nada romanizados, puesto que el urbanismo no llega a nuestra tierra hasta que lo traen los romanos, que junto con ellos trajeron también las casas de planta cuadrada. Así pues, una organización urbanística y viviendas cuadradas con distribución interior solo las encontraremos en los castros más tardíos y que alcanzaron su apogeo bajo la dominación romana.

Con respecto al hecho de la falta de puertas y ventanas en las construcciones castreñas todavía hoy suscita debate entre la comunidad arqueológica, no obstante, la teoría con más fuerza y más sostenida es aquella en la que se postula que la puerta de entrada estaría ubicada en el techo de la vivienda, la cual viene reforzada por la poca altura de las paredes exteriores, mientras que la iluminación interior vendría proporcionada por un hueco en la parte más alta que también haría las funciones de chimenea permitiendo la salida del humo producido por el fuego que estaba siempre encendido dentro de las viviendas.
El Castro de Baroña, es el más típico ejemplo de castro de tipo marítimo, ya que no solo se encuadra dentro de esta clasificación por su ubicación, ya que también lo hace por el medio de vida de sus habitantes.
Una vista de 360º cedida por Galicia360



Pero la majestuosidad del Castro de Baroña, no reside en sus muros, puerta de entrada (en un óptimo estado de conservación), o sus construcciones; la belleza del Castro reside en el lugar que elegido por nuestros antepasados para levantar su civilización y sus urbes. La península rocosa perfectamente defendible por todos sus flancos, en los cuales el mar jugaba una parte importante, y su fortificación en el único acceso posible (teniendo en cuenta los medios materiales de la época), así como los acantilados que lo circundan, lo convierten en un bastión de resistencia, preparado para sufrir guerras, asedios, y los ataques de los ejercitos mejor armados. Sin embargo, las últimas excavaciones, abren la posibilidad que de poco sirvieron ante la llegada de las tropas romanas.

Os dejo aqui un pequeño video de la zona para que os hagáis una idea más general:

Y aqui una vista satélite para orientaros mejor...


Ver Turismo Enxebre en un mapa más grande
Quien quiera aprovechar para visitar algo más por la zona tiene la villa de Porto do Son bastante cerca y también las dunas de Corrubedo un poco más al sur.


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